Miradas

Fernanda Cid

La historia de Fernanda Cid (1994) con la fotografía empezó cuando era muy joven. Recuerda su primer enamoramiento cuando a ella le regalaron una muñeca barbie y a su hermano mayor una cámara de fotos analógica. Era una niña y ya había sucedido algo: una primera intuición. 

Un año después, su hermano le trajo una cámara digital de Nueva York y Fernanda tomó sus primeras fotografías. A los quince años, se anotó en el Taller de Arte de Sergio Pantaley en su ciudad natal (San Rafael). 

Ella dice: “Aprendí sobre exposición, fotometría, composición. Aprendí a revelar en el cuarto oscuro. Manipulé los químicos a partir de la sorpresa de ver una imagen en blanco que de a poco muestra una imagen emergente”. 

Fue gracias a esa experiencia que decidió estudiar Realización Audiovisual en la Universidad Nacional de Córdoba. También realizó talleres de dirección de actores, dirección de arte, maquillaje y producción fotográfica. 

Actualmente trabaja como freelance y puede verse su trabajo aquí

Su vocación hace que trate cada fotografía como un mundo lleno de posibilidades. Es una exploradora del lenguaje. Una buscadora de relatos. Una significadora.  

Fatale presenta una serie de fotografías analógicas, en blanco y negro. Algunas de ellas están acompañadas de texto y tienen, irremediablemente, una impronta cinematográfica. 

La fotógrafa nos traslada a un no lugar donde el instante y la contemplación toman el flujo de la temporalidad y lo expulsan. 

Donde permanecen la idea y la poesía. 

Esto es la fotografía de Fernanda: un compromiso con la mortalidad. Una alegoría de la vida. 

 




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