Ideas

El pudor...¿qué es?

Lelan de Lely

El abuelo se despertó filosófico y se puso a pensar en eso tan demodé, tan pasado a la historia, tan antiguo…que muchos de mis “nietos “ putativos.- por no decir todos- frisando ya los veinte años ni siquiera se deben haber preguntado nunca que es.

El pudor…que es?

Difícil contestar a esa pregunta …así que, cavilando bajito, (como silbando) , me fui a un restaurante de Palermo de “los de antes”, un bodegón antiguo (el tema lo merecía), con manteles blancos y camareros negros (smoking negro, no piel), y me pedí una milanesa con puré especialidad de la casa…frita en mantequilla…y una botella de “Misterio”, malbec…(finca flichman, soberbio, y al alcance de casi todos en el super).

Mientras masticaba, pensaba a la vez en que la milanesa tiene tradición y origen ítalo-austríaco…y el pudor…ah! el pudor es indiscutiblemente… inglés.

Quien se haya deleitado con la literatura inglesa del siglo XIX y XX no podrá negarme esta afirmación…y sin exagerar…creo que aún quedan restos de esa…extremada y casi enfermiza conciencia del pudor (hablo de sexo y apariencias-por supuesto-el pudor referido solo a eso),  en la sociedad inglesa

Estaba yo pensando en Jean Austin…cuando se apareció al pie de mi mesa.   Sí, no desvarío…tengo una amiga inglesa que vive en Buenos Aires y que se llama así, Jean Austin, y tiene tantos años como yo o quizás alguno más, pero conserva su cuerpo de juventud y sus mejillas sonrosadas, que sumadas a sus ojos celeste y su sombrerito beige…la hacen- pasados largamente los 60- una mujer sumamente atractiva.

No sé de donde salió, porque hacía muchos años que no la veía, pero por su manera de reconocerme y saludarme, fue como la concreción de una cita telepática…por los dos deseada y por los dos cumplida.

Juanita se devoró mi milanesa y se tomó la mitad de mi botella de vino, asi que repetimos, pero esta vez la milanga  era a la napolitana. Y el vino cabernet sauvigñon…más fuerte, más intenso…como nuestro diálogo interior a puro paladar y a pura piel.

Creo que alguna vez estuve enamorado de esta mujer…y creo que ella de mí también, y después de comer…al ver su pelo alborotado y sus mejillas sanotas y rojas por efecto del vino y la conversación…y admirar esos senos llenos de pequeñas pequitas que desbordaban el escote mientras subían y bajaban por el esfuerzo requerido y el agobio del calor otoñal ( me refiero al tiempo, no a la edad)…yo decidí que ese día no era el más apropiado para pensar en el pudor…porque el   pudor…que es?... vergüenza?…falta de autoestima?…respeto?...control de los instintos?...flema inglesa?

Ma sí!...le “manotié” las tetas a mi chinita inglesa y sentí que mi pantalón se hinchaba en un exaltado y maravilloso estado de pasión otoñal ( esta vez sí, hablo de la edad, ya que duró poco).

Les recomiendo el restó “El Trapiche” (Paraguay 5099), pidan la milanesa ídem y pasen del pudor, que a veces vale la pena ser valiente.

 

El abuelo




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